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INTERACCIÓN ENTRE OJO SECO Y ALERGIA OCULAR

 

 

El síndrome de ojo seco (SOS) y la alergia ocular con frecuencia se superponen y cada entidad desencadena síntomas que pueden afectar la calidad de vida de los pacientes. Estas condiciones también son frecuentemente concomitantes. Debido a que el SOS y la alergia comparten perfiles de síntomas similares, con frecuencia hacer un diagnóstico correcto puede ser un reto. Una consecuencia potencial de esto es que dirigir la terapia apropiada puede ser complicado; sin embargo, la evidencia reciente sugiere que la diferenciación entre las dos entidades clínicas es importante.
Los estudios sobre la morfología de las glándulas de meibomio en individuos con conjuntivitis alérgica crónica indican que la alergia de larga data puede predisponer al ojo a cambios en los tejidos que eventualmente conducen al desarrollo de SOS. Aunque los especialistas de atención ocular han sospechado que ciertas manifestaciones de SOS podrían aumentar la intensidad de la respuesta alérgica, ahora parece que el perfil de riesgo puede funcionar en la otra dirección también.

LA ALERGIA OCULAR
Para apreciar adecuadamente la interacción entre el SOS y la alergia ocular, es importante reconocer la fisiología de esta última. Clínicamente, la alergia ocular es una reacción de hipersensibilidad tipo 1 en un individuo sensibilizado que está definida por moléculas de inmunoglobulina E adyacentes que se entrecruzan con un antígeno. Esta interacción desencadena la degranulación de los mastocitos locales, provocando a su vez la liberación de mediadores bioquímicos implicados en la cascada inflamatoria, especialmente la histamina.
El hecho de que se trate de un evento en cascada tiene varias implicaciones. La alergia ocular tiende a empeorar progresivamente en proporción a la duración de la exposición al antígeno particular. Si no se trata, la respuesta alérgica tiene el potencial de intensificarse con el tiempo y conducir al daño tisular que predispone al paciente a desarrollar otras enfermedades de la superficie ocular. Como con cualquier evento en cascada, eliminar la entidad promotora o detener la serie de eventos en cualquier etapa evita las consecuencias ulteriores.
La fisiología de la alergia ocular explica por qué el evitar el antígeno y utilizar los antihistamínicos de doble acción/estabilizadores de mastocitos son los pilares del tratamiento. Existen actualmente varios agentes antialérgicos oculares eficaces en el mercado. El objetivo de estos agentes es suprimir la respuesta inflamatoria con la esperanza de aliviar los síntomas acompañantes.

AGENTES ORALES E IMPLICACIONES PARA EL SOS
Muchos pacientes con alergias sistémicas se auto-medican con antihistamínicos orales y sus buenas intenciones pueden conducir a secuelas no deseadas que tienen importancia para la salud ocular. El uso de antihistamínicos orales para el tratamiento de la alergia ocular es controvertido, ya que no hay mucha evidencia de que su uso tenga algún beneficio para las manifestaciones oculares.
El uso de antihistamínicos orales, sin embargo, puede producir resequedad en la córnea, que a su vez intensifica la respuesta alérgica. En la mayoría de los casos, los pacientes no son conscientes que los antihistamínicos orales que están utilizando para aliviar su síntoma de alergia primaria están produciendo un efecto deletéreo en la superficie ocular que empeora otro componente de su respuesta alérgica.

LA ALERGIA COMO POTENCIAL CONTRIBUYENTE DE LA DISFUNCIÓN DE LAS GLÁNDULAS DE MEIBOMIO
Diferenciar la alergia ocular del SOS y otras condiciones de la superficie ocular es un reto, pero la evidencia parece sugerir que la morfología de las glándulas de meibomio puede cambiar como una posible consecuencia de las alergias crónicas, que a su vez potencia el ojo hacia el SOS. Se hacen necesarios los datos longitudinales para apoyar esta teoría.
Otro aspecto es el mostrado por el estudio de Schachter et al. en el que se identificó la tortuosidad de las glándulas de meibomio en pacientes pediátricos de 7 años de edad con conjuntivitis alérgica.1 Aunque se ha sospechado que la disminución de la capacidad de las glándulas de meibomio en la disfunción posterior de la película lagrimal podría predisponer a una persona a una respuesta alérgica, ésta es otra manera de examinar más a fondo los efectos de la alergia ocular a largo plazo y su contribución a los subtipos de alergia más severos como la queratoconjuntivitis vernal y la queratoconjuntivitis atópica.2
Hoy, es incierto si los cambios en la estructura de las glándulas de meibomio en los individuos jóvenes son causados por la inflamación inherente a la alergia ocular, ya sea por frotamiento ocular mecánico que comprimiría y distorsionaría las glándulas o si puede haber una predisposición genética a los cambios morfológicos en la estructura de las glándulas que reemplaza la cascada alérgica. También puede haber una relación causa y efecto en las alteraciones de la glándula que reducen la producción de mucina con el consiguiente aumento de la evaporación de la lágrima natural que reduce la barrera protectora, facilitando el paso de antígenos con el daño adicional.

CONCLUSION
Tanto el SOS como la alergia ocular son entidades clínicas cuyos síntomas se pueden confundir, pero los matices en sus presentaciones pueden ayudar en la diferenciación. Con base en los signos y síntomas se puede pensar que el enrojecimiento, irritación y rasquiña son comunes en la alergia ocular pero también se manifiestan en blefaritis, SOS y otras condiciones de la superficie ocular. Por tanto, la presentación inicial es un punto de partida para guiar el examen.
Una clave para diferenciar la alergia ocular de la blefaritis, por ejemplo, es localizar la presencia de rasquiña o irritación en el ojo y los párpados. En particular, tiende a haber una respuesta más fuerte en el párpado superior en un ojo con alergia ocular si se compara con un ojo que sufre blefaritis.

REFERENCIAS
1. Schachter S, Schachter A, James E, Hom MM. Allergic conjunctivitis and total symptom score. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2016;57(12):5702.
2. Fasanella V, Agnifili L, Mastropasqua R, et al. In vivo laser scanning confocal microscopy of human meibomian glands in aging and ocular surface diseases. Biomed Res Int. 2016;2016:7432131.

 
 
 
Modificado por última vez enViernes, 20 Octubre 2017 21:19
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